Mirá, te voy a contar algo que aprendí después de construir banda de chimeneas: una chimenea bien hecha no solamente calienta la casa, también cambia completamente el ambiente. No es solo un montón de ladrillos con un caño, es el centro del hogar, el lugar donde la familia se junta en invierno.
Cuando revestís una chimenea, tenés que pensar que va a estar expuesta al calor y a la intemperie si está afuera. Usar mortero hidrófugo es clave para evitar filtraciones. La mezcla que uso siempre es 5:1:0,5 — cinco partes de arena, una de cal y media de cemento Portland. Si querés impermeabilizar, agregale un aditivo hidrófugo líquido al agua de amasado.
Revestimiento y terminaciones
Para el revestimiento exterior podés usar piedra laja, ladrillo visto o incluso un revoque grueso bien frotachado. Si dejás el ladrillo a la vista, tenés que sellarlo con un hidrófugo incoloro para que no absorba humedad. Aplica dos manos con soplete o pincel, esperando 24 horas entre cada una.
Materiales
- Arena lavada — 5 partes
- Cal hidráulica — 1 parte
- Cemento Portland — 0,5 partes
- Aditivo hidrófugo líquido — según dosis del fabricante
- Sellador hidrófugo incoloro — 2 litros cada 10 m²
Consejos finales
No escatimes en la impermeabilización. Una chimenea que filtra agua se deteriora rápido con el ciclo de hielo y deshielo. Hacé la prueba: después de construir, mojá la pared exterior con una manguera y fijate si aparece humedad adentro. Si ves algo, aplicá otra mano de hidrófugo y listo.
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