Antes de arrancar la pared, asegurate de que la primera hilada quede perfectamente nivelada, porque de ahi depende todo lo que viene arriba. Estirá una guía de alambre de punta a punta y marca el ancho del muro. Los espesores típicos son: 12 cm (pared de canto o medio ladrillo), 20 cm (una soga) y 30 cm (dos sogas). Para muros portantes nunca bajes de los 20 cm.
La traba puede ser: a soga (los ladrillos van con el lado largo a la vista), a tizón (el lado corto a la vista, usado en columnas), traba inglesa (alterna sogas y tizones en la misma hilada) y traba flamenca (cada ladrillo va alternando soga y tizón dentro de la misma fila, deja un hueco decorativo). La inglesa y la flamenca son las más resistentes. El mortero de pega es 5:1:0,5 (arena, cemento, cal) con agua limpia. Pegá los ladrillos con junta de 1 a 1,5 cm y revisá el nivel cada tres hiladas.
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— Edgard Tagliabue, albañil uruguayo.