La campana de la chimenea es la parte que más trabajo lleva, pero también la que define si la chimenea tira bien o no. Básicamente es la transición entre la boca de hogar, que es rectangular y grande, y el ducto de humos que es mucho más angosto. Si no la hacés bien, el humo se te va a venir para adentro, te lo aseguro.
Yo uso un ángulo de 60 grados para las guías de la campana. Arrancás desde los bordes de la boca y vas cerrando hilada por hilada hasta llegar al tamaño del ducto. Ponés unos hierros de 6 mm como bigotes, doblados a 60°, y vas levantando el ladrillo sobre ellos. La mezcla 5:1:0,5 va bien, pero en las primeras hiladas cercanas al fuego usá mortero refractario.
Guías y bigotes
Las guías son las paredes inclinadas que van desde la boca hasta el pulmón. Tenés que marcar bien el ángulo antes de empezar: 60° respecto a la horizontal. Si ponés menos ángulo, la campana queda muy tendida y el humo se enfría antes de salir. Si ponés más, el humo se acelera y no da tiempo a que los gases quemen bien. Los bigotes de hierro los empotrás en las juntas del ladrillo y te sirven de guía visual para mantener el ángulo parejo en toda la campana.
Materiales para la campana
- Hierro de 6 mm para bigotes — 4 unidades de 50 cm cada una
- Ladrillos comunes — ~60 unidades
- Mortero refractario — para las primeras 3 hiladas
- Mortero 5:1:0,5 — para el resto
- Cinta métrica y nivel
No te apures en esta parte. La campana es lo que más se ve de la chimenea y cualquier desprolijidad en los ángulos salta a la vista. Tomate el tiempo de revisar cada hilada con el nivel y de ajustar los bigotes si hace falta.
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