Cuando el humo se te viene para adentro cada vez que encendés la estufa o chimenea, el problema es el tiro. Las causas más comunes son tres: ducto obstruido, poca altura del ducto o mala relación entre el tamaño de la boca y el ducto. Lo primero que hacés es revisar el ducto con una linterna o bajando una plomada. Si está lleno de hollín o tiene un nido de pájaro, limpiarlo soluciona el problema. Usá un cepillo de chimenea de cerdas metálicas.
Si el ducto está limpio y el humo igual no sube, el problema es de altura. El ducto necesita mínimo 3 metros desde la boca hasta la salida. Si tenés menos que eso, no hay manera de que tire bien. La solución es alargar el ducto agregando un caño del mismo diámetro bien empalmado y sujeto con abrazaderas. También ayuda poner un sombrerete extractor o turbina, que con el viento genera succión y mejora el tiro un montón.
La tercera causa es que la boca de la chimenea sea muy grande para el ducto que le pusiste. La relación correcta es 1:10. Si tu boca es de 60x70cm (4200cm²) y el ducto es de 150mm (177cm²), estás muy lejos de la relación 1:10 (necesitarías 420cm²). Ahí tenés dos soluciones: agrandar el ducto o reducir la boca con un marco de chapa o ladrillos. Otra opción es instalar una compuerta reguladora que te permite controlar cuánto aire entra y mejora el tiro.
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